Escrito por Aurora Flórez Domingo 14 de Marzo de 2010 08:09

El próximo domingo 21 se cumplirán las expectativas de unos y otros y se cerrará el turno de preguntas cuando Antonio GarcÃa Barbeito pronuncie el pregón de la Semana Santa en el teatro Maestranza. A él le dan igual los comentarios, porque ha escrito su prólogo para la Pasión con su letra, su sentimiento y su verso, entre los que se presumen las sugerencias, los adjetivos, las estampas... Será, sin duda, el pregón de Barbeito al modo de Barbeito.
—¿Su pregón será el que espera Sevilla?
—El pregón que he escrito es el que esperaba escribir. Suena mucho a Barbeito. No tiene mucho de nada, no va a ser muy largo, tiene versos y tiene prosa. No digo más.
—¿Está el Cangui en el pregón?
—No, está pero no se nombra. Sà está el campo, que es mi pasión. Encuentro todas las cosas en el campo, la libertad, la felicidad, la vida, a Dios. Ahà está ese panteismo agrario de Dios.
—Ha nombrado a Dios y eso nos lleva a la polémica levantada por un hermano mayor, quien le consideró poco apto para dar el pregón por su poca relación con la Iglesia...
—Cometà el error de mi vida al contestarle. Y la respuesta que tenÃa que haberle dado entonces la digo ahora: le regalo una entrada para ir a verme y después que opine.
—Pero usted no es especialmente religioso...
—No, pero yo tengo un punto mÃstico... y sà soy alguien que se pregunta mucho por Dios.
—¿Qué relación tiene, entonces, con la Iglesia?
—Yo tengo mis compromisos con la Iglesia. Me paso recorriendo España en diciembre, yendo a dónde me lo piden, para leer mi cuento de Navidad «El dÃa que Jesús no querÃa nacer» , a beneficio de Cáritas. A veces, Dios tiene que presentarse en forma de bocadillo antes que en forma de rezo, de besamanos, de besapiés, de culto. Yo lo entiendo asÃ.
—¿Podemos colegir que su pregón no tendrá ese hálito evangelizador de alguno de los de sus antecesores?
—No voy a decirle a nadie lo que tiene que hacer, eso por descontado, pero sà quiero que quede claro cual es mi postura, mi actitud, ante el Credo, ante el Cristo... me hacÃa falta encontrarme a ese Barbeito que lo habÃa dejado en mi poesÃa de Navidad. Y la verdad es que le agradezco al pregón ese reencuentro con la mÃstica. SÃ, escribiendo el pregón me he reecontrado con Dios. Y sÃ, estoy más cerca de San Juan de la Cruz que de RodrÃguez Buzón.
—¿Cómo entiende Barbeito su devoción a la Virgen de la Estrella?
—La entiende como hay que entender las cosas de Sevilla, sin preguntarse demasiado por qué. Aquà somos bastante obedientes con las formas y la estética. Y la Estrella me recuerda a mi Virgen de las Angustias, que no conocÃ, porque se quemó en Aznalcázar en el 31, además de ser una devoción debida a mi vinculación con Triana. Es que Triana me vuelve loco. Me encantarÃa que sólo tuviera una imagen para poder decir: “soy de la de Triana”. Se ajusta perfectamente a mi exigencia urbana y, sobre todo, a mi propensión fluvial. No es el mismo rÃo el que se ve desde Triana que el de Sevilla. PodrÃa vivir en cualquier sitio con rÃo, pero más aún aquÃ.
—Hábleme de esta Cuaresma previa a su pregón...
—Es triste. Tiene ausencias (que soy un sentimental). Mi madre murió el pasado 8 de diciembre, mi padre hace treinta años y se enterró un Jueves Santo, hay amigos que han muerto y que hubieran dado la vida por estar en el Maestranza el dÃa 21... Pero, para quitar un poco de luto, siento una enorme impotencia por no ser el dueño del aforo del teatro y no poder permitir que vaya tanta gente como quiere ir al pregón. ¿Qué hago? si no tengo cuatro entradas, si no tengo dos. Lo estoy pasando peor de lo que se puede imaginar. Si me permitieran hacer una cosa polÃticamente incorrecta hablarÃa con el presidente del Sevilla F.C., José MarÃa del Nido para que me dejara la preferencia del Sánchez Pizjuán, y si me dijeran que diera el pregón al aire libre, pues al aire libre lo hago, como el Sermón de la Montaña. Me encantarÃa dar el pregón para para todo aquel que quiera ir, pero es imposible.
—¿Está preparado para la puñalaÃta posterior?
—Llevo cuatro meses untándome Betadine. SÃ, pero da igual, lo que me preocupa es que apuñalaran a un Barbeito falso que hubiera tratado de ganarse a Sevilla, pero que me apuñalen a mà no me preocupa. Voy a ser totalmente sincero. Han venido a buscarme, yo no he buscado a nadie, no he pedido nada, y ellos lo sabÃan.
—Y si dijeran de su pregón «ha sido muy sevillano»
—No me gustarÃa. Porque, además, el pregón no es muy sevillano, es muy barbeitiano. Yo lo he escrito para mÃ, pero sabiendo que lo va a escuchar Sevilla.






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