Escrito por Fernando Carrasco Miércoles 08 de Septiembre de 2010 06:37
«Sevilla recibe como preciado tesoro la Beatificación de Madre María de la Purísima, y ello debe ser un referente de lo que debe ser la vida cristiana. Porque Madre María de la Purísima nos enseñó que es posible ser santos en Sevilla». Con estas palabras, monseñor Juan José Asenjo Pelegrina, arzobispo de Sevilla, definía el sentir que toda una ciudad profesa a la que fuera Madre General de las Hermanas de la Cruz, que sigue así el camino que en su día recorrió Santa Ángela de la Cruz hacia los altares.
Próxima a la fecha de la Beatificación, el Ateneo de Sevilla rindió homenaje a Madre María de la Purísima y a las propias Hermanas de la Cruz. Un acto emotivo en el que se proyectó el documental «De María Isabel a María de la Purísima. La santidad de una sonrisa», producido por Giralda TV.
El patio de la Docta Casa, que llenó por completo, contó con la presencia, además del prelado, del vicario general de la Archidiócesis, Teodoro León; el teniente de Hermano Mayor de la Real Maestranza, Alfonso Guajardo-Fajardo, y el presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías, Adolfo Arenas, así como el presidente del Ateneo, Alberto Máximo Pérez Calero, que le impuso a monseñor Asenjo la medalla de la centenaria institución.
En dicho acto glosó la relación de las Hermanas de la Cruz con Sevilla y viceversa Gloria Gamito, redactora de ABC de Sevilla y persona plenamente involucrada con todo lo relacionado con estas monjitas, además de profunda devota de Madre Angelita y Madre María de la Purísima.
En su sencilla y emotiva alocución, recordó que «El día 18 de septiembre van a repicar las campanas de la Giralda porque Madre María de la Purísima de la Cruz, una niña bien del barrio de Salamanca, culta, de familia distinguida, decidió con 18 años seguir los pasos de Sor Ángela, hacerse pobre con los pobres, volcarse en el Cristo necesitado, con la fidelidad por bandera, “siempre a pesar de todo fiel”, con una generosidad sin límites, “sin contar, sin pesar, sin medir”, y en todo momento sembrando la paz. Simpática, abierta y espontánea, con don de gentes, su lección es que el camino de santidad de Sor Ángela, que muchos consideraban una quimera por su dureza, es viable y posible, y ella es el ejemplo».
Gloria Gamito fue clara al señalar que «este amor de Sevilla y las Hermanas de la Cruz tiene visos de continuar y es un cariño, aunque noble, interesado. Los sevillanos siempre nos llevamos la mejor parte ya esa fisonomía espiritual de la Compañía resumida en tres palabras: “Pobreza, limpieza, antigüedad”, sólo nos trae bienes físicos y espirituales y además protección sin límites».
Por su parte, Alberto Máximo Pérez Calero fue claro al señalar que la Docta Casa se suma con este acto a todo el reconocimiento que Sevilla le tributa a Madre María de la Purísima y las Hermanas de la Cruz, señalando que, como médico de familia que es en su profesión, «siempre me acompañarán las Hermanas de la Cruz en mi quehacer».
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