Escrito por José Cretario Lunes 22 de Marzo de 2010 07:47
Tomo el titular prestado del comentario que hizo Carlos Crivell nada más terminar el pregón de su amigo y pupilo en estas cosas de la Semana Santa. A mà se me habÃan ocurrido otros encabezados: “Parece que es la hora y no es la hora” “Beato Barbeito” “Y sin embargo se mueve” “OxÃgeno”. Pero Crivell lo clavó. Este ha sido un texto inédito en el planteamiento, insólito, abrumador, rebosado, abrasado por la belleza. Una pieza sin embargo difÃcil de homologar en el formato de lo que entendemos por un pregón de Semana Santa, genero que tiene sus claves, sus efectos, sus aplausos y hasta sus trucos; una liturgia que por repetida una y otra vez le ha hecho el estómago a la audiencia. Algo distinto que no funcionara como el pregón al uso es lo que ha pretendido el pregonero. Lo otro, un pregón más homologado, es lo que esperaba el respetable. Por eso, estoy con Crivell en que después del primero queremos escuchar el segundo.
El pregonero ha renunciado a salir a hombros del Maestranza cuando ha escrito la prosa y los versos de más calidad literaria de cuantos se han pronunciado en el Maestranza y en el Lope de Vega y hasta en el teatro San Fernando. La decisión de no nombrar a las advocaciones o a las hermandades, sino de sugerirlas con unas metáforas brillantes y sobrecogedoras comportaba un riesgo del que el pregonero era consciente. Y se ha arriesgado. “¿Qué dirás de la mÃa?” Todo y nada. Complicado; pero nuevo, diferente.
Una reconversión industrial solo la puede hacer en España un gobierno de izquierdas. Suprimir el servicio militar es una iniciativa que únicamente puede liderar un ejecutivo de derechas. Un pregón asÃ, de belleza desnuda, de profundidades y no de superficie, un pregón que rompa los patrones seculares solo lo puede decir un hombre como Antonio GarcÃa Barbeito. HacÃa falta, claro. Nos quejábamos un año tras otro (un año más, un año menos) de que al pregón habÃa que darle una vuelta de tuerca para abrir horizontes e incorporarlo a un auditorio más amplio del habitual. Ese ha sido el gran logro y otro riesgo: un pregón hecho más para quien quiera escuchar que para el mundo de las cofradÃas. La reconversión del pregón ha comenzado. Veremos a ver si sigue o se para aquÃ.
Y la fe. La teologÃa, el Dios de las dudas o las dudas de Dios. Mensaje de Charo: “Dile que me ha encantado. Pensaba que nadie sentÃa lo mismo que yo en lo de la fe. Mensaje de Tati: “Dile al pregonero que me he reconciliado con el pregón” Mensaje de JoaquÃn: “Preciosa declaración de amor a Dios sin fariseÃsmo”.
El arzobispo tras el pregón estaba feliz tras una semana que arrancó complicada ¿Le hubiera gustado que ese Dios de las dudas fuera más el Dios sin las dudas? No lo sé. Desde luego el de las dudas le da más trabajo. Por eso tras el almuerzo le dijo a Barbeito que le prestaba su báculo para recuperar certezas y dirimir perplejidades. El mismo Asenjo fue quien pidió que después de la foto de familia que se hizo el pregonero con todo el Consejo, los fotógrafos le hicieran otra solo con Antonio y con su mujer Maricarmen.
Suscribo todo lo que dijo Carlos Herrera a los postres del almuerzo excepto la calificación de horrorosa que le endosó a la corbata, roja y blanca, regalo de Del Nido. “Barbeitazo” “Pregón que rompe precedentes” “Va a ir creciendo con las horas” “Oxigenar siempre es magnÃfico”. Enrique Osborne estaba como en una nube. Manolo Nieto, el secretario del Consejo hizo una intervención magistral, como todas aquellas en las que el corazón habla. Adolfo Arenas, valiente: “No ha sido un pregón, sino algo diferente” En el Alcázar, horas después del pregón, habÃa gente que antes del almuerzo aun no habÃa hecho la digestión de lo ocurrido en el teatro.
Contrapuntos: “Si esto lo hace un cofrade o un cura lo corremos a gorrazos” “Lo he visto demasiado agrario” “Porque es Barbeito, que si no…”
Me parece que es primer pregón en el que se le dedican unos párrafos a ese ejercicio de la crucifixión del pregonero que tiene lugar en los bares nada más terminan los himnos: “No he venido a recorrer un territorio de cuchillos que cortan hasta con el mango; no he venido a ponerme de blanco de las plumas que esperan sin desmayo el resbalón.”
En la presentación y tras ella, Rosamar Prieto estuvo entrañable, encantadora. Veremos a ver qué pasa cuando esta mujer ocupe la alcaldÃa tras la marcha de MonteseirÃn. OÃdo a uno que sabe del asunto: “y si en diciembre hacen una encuesta y resulta que a la gente le gusta Rosamar, ¿qué pasa ahora con Juan Espadas?”
Sigo el consejo de Juan Carlos Heras que nada más salir del patio de butacas utilizó el siempre peligroso calificativo de “un pregón para leer” Le hago caso, lo leo. “Parece que es la hora y no es la hora, parece que está todo y algo falta” Ahora no se si -como Crivell- decirle al Divino de Aznalcázar que nos debe el otro pregón. Porque te entran ganas de pedirle no uno más sino otro, y otro y otro.
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