Escrito por José Antonio Rodríguez Miércoles 28 de Julio de 2010 06:45
Primera caída
Primero fue la hermandad del Cachorro. Los organizadores de la Jornada Mundial de la Juventud se dirigieron, directamente, a la corporación trianera para que el crucificado figurara en el Vía Crucis de Madrid.
Aunque, en un principio, la hermandad tuvo reticencias, desde el Arzobispado y, más concretamente, Manuel Soria, mantuvo encuentros con los miembros de la junta de gobierno para, al menos, se estudiara de forma detenida y razonada la propuesta.
José María Ruiz Romero, el hermano mayor, pidió informes de las condiciones medioambientales en las que estaría la imagen además de toda una serie de detalles acerca del Vía Crucis. Tras inspeccionar a la imagen los hermanos Cruz Solís, finalmente, la junta de gobierno declinó la invitación esgrimiendo motivos de conservación de la talla que desaconsejaban su traslado a la capital.
Segunda caída
El Arzobispado entendió que las cosas no se habían hecho bien. La petición debía emanar de la propia Iglesia y no de los organizadores. Es por ello, que el Cardenal Rouco Varela dirige una carta a Monseñor Asenjo para que éste, a su vez, se la haga llegar a la Esperanza de Triana el Lunes de Pascua. En ella, se solicitaba la imagen del Cristo de las Tres Caídas para su presencia en el Vía Crucis. La hermandad pone, entonces, en marcha toda una maquinaria para resolver tres problemas principales: estado de conservación de la talla, financiación y logística.
Respecto al primer punto, el Cristo pasa tres días en el IAPH, donde es estudiado minuciosamente y cuyos estudios concluyen que, estructuralmente, la imagen está en unas condiciones inmejorables.
El segundo aspecto, el económico, quedó solventado tras comprometer el Consejo de Cofradías una cantidad importante junto a la aportación de un donante anónimo. Entre ambos llegarían a los más de 50.000 euros que generarían los gastos de transportes, seguros etc.
En cuanto a la logística, la hermandad consiguió la cesión de un colegio mayor para albergar a los hermanos desplazados (calculados en más de 600) e, igualmente, un templo cercano a la Castellana donde el Cristo recibiría culto los días que permaneciera allí.
En un primer encuentro de la junta, la convocatoria del cabildo general no prosperó por un voto, algo que sí pasó en un segundo intento tras ser informado Palacio. A la junta, que se encontró dividida, se le reclamó no haber informado con anterioridad a los hermanos y haber esperado a un cabildo extraordinario para que algunos llegaron a movilizarse en búsqueda del “no”.
La propuesta fue tumbada en un tenso cabildo extraordinario por más de 400 votos en contra.
¿Tercera caída? o ¿a la tercera fue la vencida?
La hermandad de Los Panaderos quiere evitar lo que pasó en Triana. Por eso, en las últimas semanas, ha ido convocando a grupos de hermanos para explicarles la compleja propuesta con el fin de que lleguen al cabildo manejando información básica.
Igualmente, la hermandad de la Esperanza de Triana le ha facilitado a la de la calle Orfila toda la información y pormenores recabados para facilitarle el trabajo.
En este caso, desde el Arzobispado se asegura que es una propuesta de la hermandad el hecho de llevar a la Virgen de Regla, pero la hermandad sostiene que hubo una citación por parte de Palacio para abordar el asunto.
En este cabildo tiene todas sus esperanzas puestas, no sólo el Arzobispo que coronará en breve a la Virgen de Regla, sino el propio Delegado Diocesano de Hermandades, Manuel Soria y hermano de la corporación.
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