Escrito por Gloria Gamito Lunes 07 de Diciembre de 2009 00:00
Bendita sea la rama que al tronco sale dice el refrán popular. Y si el tronco es Santa Ángela de la Cruz la rama tenía que ser bendita por fuerza. Y lo era. Y se ha demostrado. Ayer, el Congreso de Teólogos de la Congregación para la Causa de los Santos aprobó el milagro que Madre María de la Purísima de la Cruz realizó en una niña de tres años de La Palma del Condado que sanó gracias a su intervención en 2004.
La Beatificación de Madre María de la Purísima de la Cruz es ya un hecho. Sólo falta que Roma determine el día y la hora. La Iglesia ha reconocido la santidad de Madre María de la Purísima. De forma oficial se aprueba lo que ya los devotos, sevillanos, andaluces y de todo el mundo, venían proclamando: el árbol de Sor Ángela sigue dando frutos de santidad. Y lo está haciendo en un tiempo récord.
Repique de campanas
La alegría en la Casa Madre de las Hermanas de la Cruz, y luego en todas las casas del Instituto, cuando se conoció la noticia fue muy grande. Durante media hora las campanas repicaron alegremente sin cesar.
Compartiendo la alegría de las Hermanas y de la Madre General, Sor Reyes de María de la Cruz, se encontraban en la Casa Madre el vicepostulador de la Causa, Teodoro León, y el vicario episcopal para la Vida Consagrada, Antronio Alcayde, que también manifestaron el mismo júbilo por la noticia que las religiosas, —ellas, expertas en santidad, que piensan que si hipotéticamente se perdían las reglas del Instituto sólo con mirar a Madre María de la Purísima se podrían volver a hacer—, por la aprobación del milagro y su inminente beatificación.
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Cuántos años antes fuiste, Madre Angelita, Santa en tu Sevilla sin que en Roma lo supieran. Y ahora, tu Hija, a la que ya proclamaron Santa las bocas y los rezos de los sevillanos va camino de hacerte compañía sentada entre los Santos del Padre. Que todos prometamos seguir tu caminar y seguir tu ejemplo, Madre. Y que Sevilla siga siendo siempre la primera en proclamar lo que después sabrán en Roma. Y hoy, Víspera de la Inmaculada Concepción de tu Virgen de la Amargura y de los Reyes, que dos siglos antes defendieron los sevillanos, nos alegramos porque Madre María de la Purísima va camino de estar contigo en la Gloria del Padre que os ganasteis en la Tierra.
¡Enhorabuena Sevilla!