Escrito por José Félix Machuca Jueves 19 de Noviembre de 2009 00:20
José JoaquÃn Fijo, restaurador y salvador de la imagen de Montserrat. Él y su esposa salvaron algo más que una estimable talla religiosa. Lograron con su determinación salvar todo un templo rico en patrimonio sentimental, religioso e histórico
—Imagino que a usted y a su mujer le habrán llovido las felicitaciones…
—Asi es. Pero nos ha superado un poco la trascendencia del hecho. En ningún momento pasó nada y la verdad es que sà han llovido las felicitaciones.
—No es para menos. Además de la carga religiosa que tiene la Virgen salvan ustedes una obra de arte
—Nosotros estamos acostumbrados a trabajar con obras de arte. Eso es lo primero. En realidad hemos considerado el suceso un trabajo más. Estaban en peligro y las retiramos de allÃ. Eso fue todo.
—Eso deberÃa reconocerse por el Consejo y por Patrimonio…
—(Risas) Ahà no nos vamos a meter. Pero creo que esto debe quedar entre la parroquia, la hermandad y nosotros que fuimos los que vivimos el hecho.
—El incendio se originó a la hora en la que todo el mundo está tomándose un cafelito. ¿Por qué les pilló el incendio a esa hora tan mala?
—Porque nosotros trabajamos aquà y en San Juan de Dios. Comemos en la sala superior de la Magdalena para echar la jornada entera. Si apagas una vela el olor llega a esa sala porque es como el tiro de una chimenea. Cuando olimos el olor bajamos.
—Se lo digo de otra forma: si todos los incendios se originaran sobre esa hora ardÃa hasta el lagarto de la catedral, porque todo el mundo esta dando una cabezadita o viendo «Por favor sálvame» o apurando un cafelito…
—Fue fruto de la casualidad. Estábamos en el lugar adecuado a la hora exacta. En cualquier caso debe servir de toque de atención. Aunque nos consta que cofradÃas y parroquias todas guardan su protocolo contra incendios.
—¿Pensó algo cuando cargaba sobre sus brazos a la Virgen o no le dio tiempo a pensar nada?
—Lo hacemos constantemente por nuestro trabajo. Estamos habituados a subir a los camerinos para examinar imágenes o para bajarlas y restaurarlas. A Montserrat lo cogimos con tranquilidad. La quitamos de la zona crÃtica y la colocamos a los pies del Calvario.
—Y que poso le ha quedado en su ánimo con el transcurrir de los dÃas…
—Pienso en lo que pasó y en lo que podrÃa haber pasado. El poso es de satisfacción y quedará para recordarlo cuando seamos mayores.
—Debe ser hermoso eso de salir a la calle y que la gente señalen a usted y a su mujer como el matrimonio que salvó a Montserrat y a la Magadalena ¿No?
—(Risas). No es desagradable, pero no salimos mucho. O estamos en la parroquia o en nuestro taller. No es una cosa apoteósica. Recibimos mensajes de felicitación amigos, hermanos y familiares.
—¿Es usted capillita o solo restaurador?
—Yo soy de una hermandad y hermano de junta. Y el padre de mi mujer ha sido hermano mayor, mayordomo de una hermandad de gloria. Estamos familiarizados con el ambiente.
—¿Le gusta la Semana Santa?
—SÃ, si, si…
—Es de los que llevan en su coche cds con marchas procesionales y el llavero es un pequeño costal…
—No, no, no, no. Soy un cofrade en su punto.
—¿Es hermano de alguna cofradÃa?
—Del Santo Entierro, de la Macarena y del Amparo.
—Vaya por Dios. Qué de huesos lleva el primer paso…
—Estamos acostumbrados. No nos suena nada raro.
—¿Restauró la Canina?
—En su momento sÃ.
—O sea que entiende de huesos…
—(Risas)Si, si, si
—Es un paso de enorme valor simbólico. Pero no me negará que a mucha gente la echa para atrás…
—Pues eso es lo que hay. Representa una certeza tan antigua como el hombre. Todo lo que nace muere. Y luego renace.
—Hará cuestión de diez años, me contaron una anécdota sobre el paso. El capataz paró la Canina delante de dos viejecitas en la calle Sierpes, y las señoras dijeron: qué capataz más malage, anda vámonos de aquÃ…
—Eso miles de veces. La gente protesta, vuelve la cabeza, sonrÃe con guasa…También es muy gracioso ver a los padres explicándoles a los niños la iconografÃa. Es para verlo y oÃrlo.
—Uno se hace macareno, baratillero, bofetero por los mismos motivos que se hace hermano de la Canina…
—Me apunté por amistad y una vez allà empecé a ver lo que es aquello y me quedé.
—¿La Canina es una obra de arte?
—Absolutamente. Es una obra documentada en 1691 y a partir de ahà se crea un modelo que se repite en otros lugares de AndalucÃa.
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