Escrito por Javier Macías Viernes 05 de Marzo de 2010 07:46

El Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) presentó ayer la restauración del Cristo de la Providencia de la Hermandad de los Servitas, tras diez meses de restauración, en la que «ha sido fundamental la actuación en la policromía». La consejera de Cultura, Rosa Torres, fue la encargada de presentar la imagen, de la que destacó que «no sólo la religiosidad o el culto hacen sentir emoción, también el arte, y esta talla lo consigue».
Cinta Rubio, la restauradora, ha eliminado los repintes y barnices que tenía la imagen en la encarnadura —que fueron añadidos en 1978 para disimular los ensambles de la madera— y ha logrado que el Cristo presente una policromía completamente diferente a la que conocíamos. «Antes no se apreciaba el cambio cromático, los moratones o la piel violacea por la muerte» —sobre todo en los pies, por la lividez cadavérica—, comenta Cinta Rubio.
Al ser un conjunto escultórico formado por dos imágenes —la Virgen de la Piedad también ha sido restaurada recientemente—, «en criterio de intervención, es aconsejable que ambas imágenes presenten una policromía aplicada en el mismo momento histórico», comentó.
El Cristo tenía tres estratos de policromía diferentes y, aunque se ha recuperado la originalidad de la imagen, se ha redescubierto la segunda capa, «del primer tercio del siglo XIX», según Román Fernández Baca, director del IAPH.
«La eliminación de estos repintes nos ha permitido llegar a los ensambles de la escultura para actuar sobre ellos», indicó el director. Unos ensambles, «muy poco ortodoxos, ya que Montes de Oca, el autor de la imagen, utilizaba un sistema constructivo a modo de puzzle, por lo que el paso del tiempo y las variaciones de temperatura han generado problemas y movimientos de las piezas, que ya han sido subsanados».
Al parecer, Montes de Oca, que era hermano de la cofradía, «para ahorrarse dinero, cogía maderas de barcos y hacías las imágenes por piezas para poder reutilizar los retales».
Durante la intervención, que ha tenido un coste de 40.000 euros y ha estado patrocinada por la Consejería de Cultura, se ha descubierto un documento en el interior, de papel de estraza y escrito a lápiz, fechado en 1950, y en el que se da fe de una restauración anterior, tanto del Cristo como de la Virgen y el propio altar donde están situadas, llevada a cabo por el capiller Manuel Crespo.
La Virgen de la Piedad
El pasado mes de enero fue presentada la Virgen de la Piedad, intervenida por el mismo equipo, y a la que se le limpió la encarnadura y se le restituyó el candelero por uno «muy original», adaptado a la anatomía del Señor.
El grupo de la Piedad, según el equipo de intervención, «se caracteriza por las numerosas restauraciones a las que ha sido sometido y por los variados cambios de policromía a lo largo de su historia, si bien nunca ha sido retallado». Además, este conjunto fue concebido con dos figuras más que, «aunque tradicionalmente se han considerado como San Juan y la Magdalena, se corresponden a los santos de la orden servita San Felipe Benicio y Santa Juliana de Falconieri».
El hermano mayor, Francisco Javier González-Serna, se mostró «muy satisfecho porque estamos estrenando una imagen del siglo XVIII». El conjunto completo, desde anoche, puede contemplarse en la capilla de la Real Hermandad Servita.
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