
Cristiano, familiar y humano. Quizás, bajo mi reflexión final sobre lo que la pasada tarde percibí en el Paraninfo del Rectorado, sean los tres pilares donde se haya sustentado el Pregón Universitario de la Hermandad de los Estudiantes protagonizado por el joven estudiante de medicina, Antonio Gila Bohórquez. Gran empaque frente al atril y una mirada complaciente y risueña provocada por la certeza no disparatada de pregonar las verdades de un cristiano formado en la Casa Salesiana.
Han sido muchas las sensaciones vividas y sentidas hace relativamente poco tiempo. Quizás el autor de este pregón no sepa que en las intensas horas que ha estado delante de un papel en blanco en las que ha intentado plasmar su realidad más íntima y personal sobre la vida de hermandad, las agudas y reflexivas conversaciones con María o la realidad de un mundo cargado de “injusticias a manos de hijos cristianos” que no ven más allá de un Cristo de la Buena Muerte que cree y confía en la importancia de “la vida, la justicia, la caridad y el respeto”, haya conseguido trasmitir y hacernos fieles partícipes de un sentir más común de lo que se pueda pensar, sobre la Semana Santa de una Sevilla que como el la define, cada año por estas fechas se muestra “impaciente y a su vez exigente”.
Y en su pregón. Los versos a un Gran Poder que siente y proclama como el Señor de Sevilla; Refugio de San Bernardo madre, amiga y compañera en cada instante de su vida; Rezos omnipresentes entre estudiantes a Nuestra Señora de la Angustia y reclamos al Señor de la Salud para cuando vista con bata blanca y fonendo, sea su guía con los enfermos. Descubre la otra ciudad, de la que no resalta ni sus plazas ni su arte, pero de la que habla de Estrella de “porcelana” y “morena” de Esperanza. Gozamos de los cinco sentidos gracias a un Cachorro que sabemos no nos va devolver la mirada pero que sí nos ilumina. Auxiliadora de esta España que le apena. Y cómo no nombrar en el final de su canto a la que por unos instantes cambió las estampas y medallas de los enfermos del Hospital que lleva su nombre, por su presencia, Esperanza Macarena.
Siento y creo que no me puedo quedar aquí, percibo que este pregón ha ido aún más lejos y en cierta medida, se hayan plasmado valores que comparto con el pregonero y que han sido recibidos gracias a la figura de San Juan Bosco y a la admiración común por Juan Pablo II. También ha sido compartido el canto a la libertad y a la defensa de nuestra religión cristiana junto con su denuncia, que aúna a las de todos, en contra del terrorismo, la violencia de género, el sufrimiento del caso de Marta del Castillo o el desastre de Japón.
Un aplauso a este joven pregonero porque ha sabido alzar la voz fuerte y convencida de lo que muchos cristiano sentimos sobre la realidad de nuestro día a día.
escrito por diegoamigo , abril 08, 2011
escrito por tiviyú - la televisión de los estudiantes de la US , abril 08, 2011
escrito por Cofrade dolido , abril 09, 2011
escrito por Azahar , abril 09, 2011
sencillo, amable, cariñoso y una gran persona, pienso que será un gran médico, ya que en su trato diario es una persona llana y cercana, ha sido un pregón lleno de emoción contenida y en momentos desbordada, ya que los que le conocemos, sabemos que todo lo que dijo, eran vivencias personales, algunas muy recientes. Felicidades a este joven pregonero, que ha puesto
el liston muy alto.
| < Anterior | Siguiente > |
|---|







http://maria-santisima-esperanza-trinitaria.blogspot.com/