Los bares sevillanos cuentan con una variante muy extendida y que es fácil de reconocer nada más entrar por su puerta: los bares cofrades.
Pero no nos dejemos llevar por engaño. Todo bar que tenga cuadros de imágenes en las paredes no tiene por qué ser considerado como tal. Es una característica fundamental pero no por ello determinante. Hay una serie de aspectos que delatan a un auténtico bar cofrade, y que cada tasca o restaurante se va labrando con esmero.
La primera ya nombrada la cumple con creces Casa Ricardo, "Antigua Casa Ovidio". Es difícil encontrar un rincón de la pared que no lleve una fotografía de algún Cristo, Virgen o cualquier momento de la Semana Grande de Sevilla. Todo sobre azulejos andaluces. Y la cosa no queda ahí, tenemos uno de los posibles delatores de un bar cofrade: la televisión emite retransmisiones de cofradías y la música ambiente son marchas procesionales. La Pasión no solo a la vista, también al oído.
La situación estratégica es fundamental. El paso de cofradías a su vera o cerca de ella le da un punto a favor para todo aquel apasionado de la Semana Santa. La Bodeguita Álvaro Perejil cumple esta norma con creces. “Aquí tenemos todas cerca”, indica Álvaro. Está enclavado en la calle Águilas, por donde pasan nada menos que seis cofradías. El gusto por lo cofrade viene de familia, su padre, “El Perejil”, no solo se arranca a cantar flamenco, también tiene guardadas saetas para dedicarla a alguna imagen.
Y el bar puede estar tan cerca de una Hermandad en concreto, que casi parece parte de ella. El Bar Santa Ana, y la Iglesia de Santa Ana. “Es una conexión muy grande”, indica a abcdesevilla.es José Cárdenas, dueño de este bar trianero. “Vienen muchas cofradías aquí, capataces, costaleros, gente de Hermandades, Hermanos Mayores, y gente que le gusta”.
Entre los cuadros de Vírgenes, cada vez se asoma más esa pizarra donde se indican los días que faltan para el Domingo de Ramos. Julio Miranda de La Pajarita se reconoce el pionero en esa costumbre. “Este es un bar evidentemente cofrade”, indica, “de hecho, yo fui el creador del almanaque cofrade”.
Fotografías, música, saetas, procesiones cercanas, el almanaque cofrade… ¿y la comida? Por supuesto, es pieza clave cuando hablamos de bares. Se pueden tomar unas exquisitas espinacas en el legendario Rinconcillo, mientras sale o se recoge “Los Caballos” el Jueves Santo. O deleitarse con el Buen Fin el Miércoles Santo tras tomarse una tortillita de bacalao en la Bodega Dos de Mayo.
Y la característica indiscutible solo pueden apreciarla los auténticos cofrades. El ambiente. Ese ambiente donde una buena tertulia no solo comienza el Viernes de Dolores, sino que se mantiene durante todo el año.
escrito por javier blanco , marzo 10, 2010
escrito por Sergio , marzo 11, 2010
escrito por Irene , marzo 12, 2010
escrito por Nico , marzo 12, 2010
escrito por Nico , marzo 12, 2010
escrito por donjose72 , marzo 13, 2010
escrito por sergio , marzo 15, 2010
escrito por Esmeralda , marzo 17, 2010
escrito por josemns , marzo 18, 2010
escrito por jorge e isabel , marzo 20, 2010
escrito por jose , marzo 21, 2010
escrito por Luis Gandía , marzo 24, 2010
Un cordial saludo.
escrito por chiclanero de la esperanza , marzo 24, 2010
escrito por fermin , abril 05, 2010
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