Escrito por Juan Pedro Recio Miércoles 14 de Julio de 2010 17:11

No hay duda de que el verano es una época fecunda de nuestro almanaque, en la que se gestan ideas y proyectos que meses más tarde tendrán su carta de presentación durante el curso que comienza en septiembre. También el verano es tiempo de vacaciones, de playas, de desconectar de todo. Bueno, de casi todo. Algunos seguimos pensando en una semana en torno a la cual gira nuestra vida.
Lo mismo pudo pasarle a Santiago Ramos Castro, músico del “Soria 9”. Verano del 53 en Cádiz. Paseando por la playa de la Caleta. El arrullo de las olas que inspiraba a las gentes del carnaval, traÃa esta vez disuelto un fuerte de bajos con sonoridad de agua marina y acompañado de espuma de cornetas. La brisa pondrÃa el contrapunto a aquella joya musical que se gestaba en pentagramas de arena y sol. Poco a poco, junto a la Viña, se escribÃa la banda sonora de un paso de palio.
Pasó el verano y el músico volvió a Sevilla con su partitura bajo el brazo. Las aguas del mar de Cádiz fueron su inspiración y el mar de Aguas del Museo, su dedicación.
SerÃa el siguiente Lunes Santo el dÃa de su estreno, pero ¡ay! el agua, esta vez, no estuvo de su parte. La primera interpretación de “Virgen de las Aguas” se pospuso al mes de mayo, y aquellas notas alegres y decididas, acompañaron a una primitiva Concepción del Silencio que salÃa a las calles por última vez. Curiosa contradicción. Estreno de una marcha para el adiós a una Dolorosa.
Santiago Ramos murió joven. Dicen que escribÃa su segunda marcha. Quedó inacabada y también tuvo su relación con las aguas. Esta vez, las que se desbordaron del Tamarguillo, que la hicieron desaparecer.
Aún asÃ, la calidad de aquel pentagrama traÃdo de Cádiz, le bastó para escribir su nombre en los anales de la memoria. Precisamente la memoria de su nacimiento, del que ahora se cumplen 100 años.
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
En cualquier caso, una de las grandes de nuestra Semana Santa. Eso que salieron ganado los hermanos del Museo.