Tres puntos de vista, tres personales formas de sentir y vivir una Estación de Penitencia y todas con un fin común, la Hermandad de La Estrella. Un costalero, un nazareno y un músico.
La cofradía de La Estrella vista desde tres perfiles tan dispares, y como único propósito entre ellos, acompañar a Nuestro Padre Jesús de las Penas y a Mª Santísima de la Estrella a la S.M.I Catedral cada Domingo de Ramos. Antonio, Alejandro -padre e hijo- y Diego, cada uno desde su singular perspectiva, cuentan el significado y el por qué de su devoción hacia los Sagrados Titulares de esta Hermandad de la calle San Jacinto.
La perspectiva del músico
Participar de la Semana Santa merece la pena. Hijo y nieto de corneta, Diego Gómez lleva desde los doce años tocando, y sus notas suenan hoy en la Banda de Cornetas y Tambores Nuestro Padre Jesús de la Sagrada Presentación al Pueblo de Dos Hermanas. Diego lo tiene claro, «mientras pueda seguir el ritmo prefiero participar directamente de la Semana Grande», asegura.
Ultimando preparativos, el corneta cuenta a abcdesevilla.es cómo las sensaciones del Domingo de Ramos se dejan notar desde hace semanas. «Llevo mucho tiempo esperando este día, y tengo ya ganas de que llegue la salida de la Estrella», explica el intérprete, quien añade que la principal emoción que siente un músico a pocas horas de estrenarse en la presente Semana Santa es nerviosismo.
Y no es para menos. Todo un año de ensayos, de viajes y conciertos para que cada momento de la Estación de Penitencia sea perfecto. Justo antes de que su corneta lance al aire la primera nota, se palpa en el aire que la inquietud de toda la banda aumenta. Por delante quedan más de diez horas acompañando a Nuestro Padre Jesús de las Penas por las calles de Sevilla, y la sensación que queda al terminar el recorrido, es inigualable. «La primera impresión que tengo cuando termino de tocar, todavía en San Jacinto esperando al palio, es que empezaría de nuevo».
La vivencia del nazareno
Antonio Muñoz lleva más de 35 años saliendo de nazareno en la Hermandad de la Estrella. Este año, ha cumplido una vez más el sueño de acompañar en Estación de Penitencia a los Sagrados Titulares de la primera cofradía de Triana que cruza el Puente hacia Sevilla, aunque las ilusiones y las ganas en los instantes previos se mantienen intactas y de forma distinta año tras año, según nos relata nuestro protagonista, «todos los Domingo de Ramos lo que hago es levantarme y, aunque sea un clásico, lo primero que hago es asomarme a la ventana a ver cómo está el día». Posteriormente, Antonio se prepara para «visitar la Capilla, rezarle a la Virgen para que todo salga bien después de una intensa Cuaresma que hemos vivido».
Para Antonio, el momento de más regocijo de la Estación de Penitencia, al procesionar dentro de la cofradía en el último tramo del paso de Mª Santísima. De la Estrella, es cuando la Virgen está en la Catedral, «porque se aleja el paso del bullicio de la calle, dentro de las naves de la Catedral los sonidos de la Semana Santa son diferentes». Además, recuerda que es un instante en el que «muy pocos nazarenos acompañan a la Virgen y, en ese momento, el cuerpo se te pone de otra manera», expresa.
Una vez de regreso, el momento de más satisfacción es cuándo se llega a la Capilla, «el poder decir otro año más he hecho la Estación de Penitencia y Dios quiera que sean muchos más», cuenta emocionado Antonio. «Ves a la Virgen dentro y te emocionas tú y viendo también a tus seres queridos. Para mí ese es el momento cumbre con el que termina mi Estación de Penitencia con La Estrella», relata.
Y el sentir del costalero
Ya lo dijo un conocido capataz, lo que se vive debajo de un paso no se puede comparar con nada, todo se siente de forma más intensa. Alejandro Muñoz, hijo de Antonio, vivió en la tarde de ayer algo similar, salir por primera vez bajo el paso de palio de la Estrella.
En las horas previas de su estreno como costalero del palio y con los nervios propios de la primera vez, las sensaciones de Alejandro son similares «a las de un niño la noche del cinco de enero qué está deseando que pasen las horas para que llegue el ansiado momento». Para el primerizo costalero, portar el palio de la Virgen de su Hermandad «es algo indescriptible», ser uno de los responsables de que la Virgen avance por las calles para que los «sevillanos le recen», es algo difícil de explicar.
A pesar de la devoción que tiene hacia esta advocación mariana, destaca que si tuviera que quedarse con un momento de la cofradía en la calle, «es la salida del paso de Cristo». Sin embargo, señala que otro de los instantes es, «cuando estoy llegando a la Capilla de la calle San Jacinto y veo a la multitud esperando en la puerta la salida de la cofradía».
Muchas ilusiones puestas en este momento que, cuando llega a su fin, deja una sensación de «tristeza y amargura» por tener que esperar otro año más la salida de su Hermandad por las calles de Sevilla. Aunque sí destaca, «la enorme satisfacción» de disfrutar de esta emotiva experiencia y compartirla con sus familiares.
escrito por gael , abril 18, 2011
escrito por Lalita , abril 19, 2011
Sigue ese camino..................
escrito por miguel , mayo 09, 2011
un saludo a todos los cofrades!
escrito por pilateroiamargureño , septiembre 06, 2011
escrito por Luis , octubre 10, 2011
Un abrazo a la hdad de la Estrella de Sevilla.
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