Huele a hermandad en cada uno de los rincones de la casa de los hijos de El Cachorro. Todos sueñan con el próximo Viernes Santo, cuando el Señor de la Expiración y la Virgen del Patrocinio pondrán sus pies al final de la calle Castilla, para encontrarse con Triana y Sevilla. Eso sí, siempre que la lluvia lo permita.
«El Viernes Santo es siempre una duda para nosotros. Parece que hará un día radiante de primavera y, de repente, vienen las nubes negras. Es nuestro sino», asegura Juan, segundo prioste de la Hermandad de El Cachorro.
Falta ya muy poco para el 22 de abril, por eso, priostes, capataces, costaleros y demás personal de la Junta de Gobierno de la Hermandad, se afanan para que todo salga a la perfección. Y son, estos mismos los que nos han permitido conocer de primera mano todo el intríngulis que se lleva a cabo para que la Cofradía salga reluciente. Al igual que otras hermandades, la Semana Santa de Sevilla se vive en El Cachorro durante todo el año: convivencias, reuniones, diversos actos, etc. No obstante, la preparación de los pasos comienza a mediados de enero con la limpieza de la plata.
«Otros años hemos empezado más tarde, también tiene que ver cómo caiga la Semana Santa», afirma Juan que, junto a su hijo; Abraham, prioste primero de la Hermandad, y otros doce priostes, limpian la plata de los dos pasos todos los días. «La Priostía es algo se va transmitiendo de padres a hijos, a amigos íntimos y, en general, a gente muy allegada a la Hermandad», comenta Juan. «El trabajo más duro empieza, más o menos, al inicio de la Cuaresma y culmina con el Besapiés del Cristo –y apuntilla Juan–, es un trabajo muy laborioso». Son muchas «mijitas», como ellos dicen, y es que, deben localizar las imperfecciones que se hayan podido producir de la Estación de Penitencia del año anterior, enviarlas a restaurar y limpiarlas. De esto último, se encargan sus manos y Primagent o «Prima», tal y como lo conocen. Embadurnan la pieza con «Prima», se deja secar durante 24 horas, acompañado de una limpieza con cepillos y brochas y, por último, envolver la pieza para que no vuelva a tomar contacto con el oxígeno y no torne su color. «Antes usábamos para limpiar las piezas agua y bicarbonato. Tardábamos mucho más, pero, gracias a Dios, la ciencia avanza», considera Juan.
La limpieza de plata es uno de los puntos del camino hacia el Viernes Santo, aunque aún queda mucho por recorrer. Candelería, fundido, costaleros, nazarenos… y, gracias a los hermanos de El Cachorro, podremos adentrarnos en este mundo.






muy bueno e instructivo el video, siempre es bueno aprender cosas nuevas 